lunes, 25 de abril de 2016

REMORDIMIENTO Y CULPA


Habitualmente, consideramos el sentimiento de culpa como una emoción negativa que, si bien a nadie le gusta experimentar, lo cierto es que es necesaria para la correcta adaptación a nuestro entorno. Muchos autores coinciden en definir el remordimiento o la culpa como un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales especialmente si se ha perjudicado a alguien.

Nuevamente, y para trabajar con nuestros alumnos esta emoción, hemos preferido comenzar la sesión  con el visionado de un video para que éstos nos explicaran qué les parecía que estaba sintiendo el protagonista al final del mismo, adivinando así, la emoción de hoy. Señalamos que la han adivinado rápidamente…



En esta ocasión, nos cuentan la historia de un hijo cuyo padre no le sirve como referente o inspiración. El niño desea tener éxito en la vida, ganar dinero y ser importante. El padre, sin embargo, dedica su vida y sus ahorros a mejorar la existencia de niños con problemas. Esto es conocido por el hijo una vez que éste fallece, descubriendo una persona desconocida para él y sintiendo remordimientos o culpabilidad al no haberlo hecho antes.



La culpabilidad, por tanto, surge ante una falta que hemos cometido (consciente o inconscientemente), o  ante algo que hemos dejado de hacer. Hemos tratado, a través del diálogo, de que nuestros alumnos entendieran la gran casuística de situaciones que pueden provocar esta emoción. Pero, ¿para qué sirve? ¿es necesaria?...

Por supuesto que sí. Su función es hacer consciente al sujeto para facilitar los intentos de reparación. Su origen tiene que ver con el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influida por nuestras diferencias individuales y las pautas educativas.

Así pues, podemos sentir arrepentimiento y remordimiento por algo que hemos hecho o dicho, o por algo que hemos dejado de hacer o decir. Además, puede aparecer la culpa por algo que nos remuerde, o incluso por algo que ha sucedido sin querer…

Por otro lado, hemos señalado también que existen personas que confunden esta emoción con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. Mientras que la culpa aparece ante el dolor por el daño causado, la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener. De este modo, nos preparamos para la comprensión de la siguiente emoción.

Para continuar trabajando estos conceptos, hemos realizado una dinámica muy interesante: LAS TRES CAJAS. Para realizarla, hemos presentado tres cajas con tres enunciados diferentes:

  • Un problema mío es…
  • Me arrepiento de…
  • Me gustaría superar…

Cada uno de nuestros alumnos tenía que completar en un papel diferente estos enunciados y meterlo en su caja correspondiente. A continuación, y siempre de forma anónima, se han ido leyendo aleatoriamente algunos mensajes a la vez que comentábamos sus contenidos. Nos hemos centrado después en analizar los problemas que han reflejado, las causas que provocaban arrepentimiento, posibles soluciones a conflictos, responsabilidad que tenemos del acto en cuestión, cómo superar dificultades expresadas, etc.


jueves, 14 de abril de 2016

COMPASIÓN Y EMPATÍA

A diferencia de otras semanas, en esta ocasión hemos cambiado un poquito la dinámica de la sesión iniciándola con el visionado del vídeo "Mi papá me miente", seleccionado con la idea de que los alumnos intentasen adivinar qué emoción trataríamos en esta ocasión.

MI PAPÁ ME MIENTE https://www.youtube.com/watch?v=q2QmLbb7GPU

En este emotivo vídeo, una niña entrega una carta a su papá para que la lea. En ella, lo describe de forma alegre y entusiasta como el papá más lindo del mundo, el más atractivo, el más inteligente, el más astuto, el más generoso... su papi es genial, su superhéroe, pero... de repente, el discurso se vuelve triste y la niña reconoce que su papá miente. Miente acerca de tener un trabajo, miente acerca de tener dinero, acerca de no estar cansado, de no tener hambre... Ella dice que su papá miente por su culpa... ya que lo hace para que ella sea feliz. Mientras, en el vídeo se nos muestra cuan mal lo pasa su padre para conseguir salir adelante.
Reflexionando acerca de qué nos transmite el vídeo, aunque costó un poquito, finalmente apareció la emoción de esta semana: la COMPASIÓN.

El emocionario nos dice que la compasión es la pena que nos provoca la desgracia de los demás y que nos motiva a ayudar a alguien que está sufriendo. Efectivamente, la compasión es ese sentimiento de tristeza que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo.
 

En la base de este sentimiento se encuentra la EMPATÍA, no podemos compadecernos del dolor ajeno si no empatizamos con él. Podemos definirla como la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. La empatía otorga habilidad para comprender los requerimientos, actitudes, sentimientos, reacciones y problemas de los otros, ubicándose en su lugar y enfrentando del modo más adecuado sus reacciones emocionales.

No es la primera vez que hablamos a nuestros alumnos de esta capacidad tan importante en la esfera emocional. De hecho, tuvimos ocasión de abordarla en la sesión del proyecto que visionamos el corto "La gallina o el huevo" https://www.youtube.com/watch?v=U8bohrpp_nQ
Con el fin de ahondar más en el concepto de empatía, para esta ocasión escogimos el siguiente vídeo: "La tarta para el abuelo" https://www.youtube.com/watch?v=5VUrhicWyQA

Esta grabación nos muestra a una abuela con sus nietos (un niño y una niña) tratando de ahorrar en lo posible al hacer la compra para poder adquirir artículos de primera necesidad. La niña quiere comprar una tarta para el cumpleaños de su abuelo pero el dinero no les alcanza. Un amable señor compra la tarta para ellos. La abuela dice que no pueden aceptarla y que no hay razón para dicho regalo.
 

En ese momento, el joven explica que, cuando tenía siete años, un señor (él cual resulta ser el abuelo de los niños) también le compró una tarta para su cumpleaños ya que su madre no tenía suficiente dinero. Por su parte, la abuela solicita al joven que apunte en un papel su número de teléfono para pagarle en cuanto pudiera. 
Al llegar a casa, le cuentan lo ocurrido al abuelo y le muestran el papel. Pero el papel no contiene el número de teléfono del joven sino el siguiente mensaje: "Un simple acto de caridad crea una espiral sin fin... que vuelve hacia ti".

Siguiendo con la idea de que "ayudar inspira a otras personas para que ayuden", pasamos a mostrarles a los alumnos el siguiente vídeo: "La cadena de la empatía" https://www.youtube.com/watch?v=Kv3LxHBSN3Y


En este vídeo van apareciendo distintas personas de muy diferentes edades, ocupaciones... las cuales, después de recibir la ayuda de alguien, pasan a ayudar a otra persona, la cual ayuda a otra más...

Nuestros alumnos encontraron aquí una razón de peso para ser compasivos y empáticos con los demás, razonando que si nosotros lo somos, otros lo serán a su vez con nosotros pero... esto no es siempre así. Lo que sí es cierto, es que siempre, siempre, vamos a recibir algo a cambio, como nos muestra el último vídeo que os mostramos: "Empatía" https://www.youtube.com/watch?v=m1aKzdgCqpM


En este último vídeo se nos muestra la generosidad de un joven, el cual, sin recibir nada a cambio, su buen talante, su empatía, lo mueve a actuar ayudando a cuantos le rodean. Al final de la grabación, se hace hincapié en el hecho de que, aunque no vaya a hacerse rico ni famoso, este joven recibe muchísimo... Recibe emociones, siendo testigo de la felicidad, sintiendo el amor... recibe lo que el dinero no puede comprar.


viernes, 8 de abril de 2016

TRISTEZA


¿Quién no ha estado triste alguna vez?

Resulta imposible ser siempre optimista. A veces el pesimismo también es necesario ya que nos ayuda a adaptarnos a situaciones determinadas de forma gradual. Esto precisamente, hemos querido transmitirle a nuestros alumnos esta semana. Es importante conseguir un equilibrio emocional, puesto que un pesimismo continuado no es bueno. Para ello, realizamos diferentes dinámicas.

En primer lugar, realizamos el panel de la TRISTEZA. En él, hemos ido escribiendo palabras relacionadas con esta emoción. Acontecimientos y situaciones que la causan o provocan, sentimientos parecidos, etc. Con esta actividad, nuestros alumnos vertieron sus propias experiencias ofreciendo y exponiendo de forma voluntaria, tanto vivencias personales que les causaron tristeza, como sus particulares formas de superar las situaciones que las originaron.



Por otro lado, intentamos definir, matizar y concretar el significado de la palabra TRISTEZA. Para ello, nuestros alumnos la buscaron en el diccionario.
"Tristeza: sensación que se tiene cuando estamos tristes. Pena, pesar, dolor, sufrimiento".


A continuación, siguiendo el itinerario propuesto por el EMOCIONARIO, comentamos y pusimos en común aquello que nos evocaba su imagen. Por cierto, empezamos a relacionar esta emoción con otras como la rabia y la ira, lo cual nos sirvió para enlazar con la siguiente actividad: audición del cuento de Jorge Bucay: "La tristeza y la furia", del cual, os dejamos el enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=7e2zEuS-jn4

Tras comentar dicho cuento y llegar a la conclusión de que no siempre sabemos identificar de forma correcta nuestros sentimientos y emociones, y las de los demás, les propusimos un breve juego que consistía en asociar cada expresión gestual a una emoción. Para ello utilizamos el Juego de las caras (editorial Nathan). Y, sorpresa... ¡no era tan fácil como parecía!


Seguidamente, visualizamos el cortometraje "The present",en el que un niño descubre que puede llegar a superar la tristeza gracias a la amistad.


https://www.youtube.com/watch?v=pwM_MGrr5fU

Para finalizar, insistimos en lo beneficioso de buscar situaciones que nos provoquen la emoción contraria, es decir, la alegría y de desarrollar el sentido del humor.

domingo, 3 de abril de 2016

FELICIDAD Y ALEGRÍA

Esta semana ha sido el turno de la alegría y la tristeza. De acuerdo con el emocionario, la alegría es causada por un motivo placentero por lo que, a diferencia de la felicidad, es de corta duración aunque uno pueda tener muchos ratos alegres durante el día.

 



Para ejemplificar esta emoción, vimos con nuestros alumnos el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=-uynDUKcqjQ en el que se muestra el júbilo de varios grupos de animales que trabajan junto para sortear diferentes peligros.


Por su lado, la felicidad es una sensación de satisfacción hacia tu propia persona. Somos felices cuando disfrutamos de nuestras capacidades, de lo que podemos o sabemos hacer. Es una emoción que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada y suele ir asociada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría.
Algunos psicólogos han tratado de caracterizar el grado de felicidad mediante diversos tests y han llegado a definir la felicidad como una medida de bienestar subjetivo (autopercibido) que influye en las actitudes y el comportamiento de los individuos. Las personas que tienen un alto grado de felicidad muestran generalmente un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que se sienten motivadas a conquistar nuevas metas.


En este caso, para ahondar algo más en el concepto, visionamos el corto "FELICIDAD" que podéis encontrar en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=aOzH8lVz9kw.
En el mismo, aparecen reflejadas las dinámicas de dos familias muy distintas entre sí. 
La primera familia está compuesta por un matrimonio de mediana edad y la hija de ambos que estudia para ser veterinaria. A pesar de vivir cómodamente gracias al sueldo del padre (abogado), no son felices ya que el padre trata a su esposa con poco respeto y pone todo su empeño en que su hija estudie para abogado.
La segunda familia la componen un padre divorciado, su hijo pequeño y David (la pareja actual del padre). El vídeo muestra cómo, a diferencia de la primera familia, en esta todo son risas y buen talante.
Aprovechamos para reflexionar con los alumnos acerca de qué necesitamos para ser felices: ¿dinero?, ¿una pareja que nos quiera?, ¿un trabajo estable?, ¿mucho tiempo libre?... ¿son estas cosas IMPRESCINDIBLES para ser feliz? La respuesta es NO. Pero entonces, ¿dónde se encuentra la felicidad?

Para responder a ello, recurrimos esta vez al cuento "La felicidad escondida" que transcribimos a continuación:

Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendecillos para hacer una travesura. Un de ellos dijo: - Debemos quitarles algo a los seres humanos... pero ¿qué? Después de mucho pensar, otro dijo: -Ya sé... Vamos a quitarles la felicidad. El problema es donde esconderla para que no puedan encontrarla. Propuso el primero: -Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo. -No, recuerda que tienen fuerza; alguno podría subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está -replicó otro. Se escuchó una nueva propuesta: -Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar. Otro de los duendes señaló: -No, no olvides que son curiosos, alguno podría construir un aparato para bajar, y entonces la encontrarán. -Escondámosla en un planeta bien alejado de la tierra -propuso otro. -No- le dijeron. Recuerda que les dieron inteligencia, y un día alguno va a construir una nave para viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad. 
El más astuto y viejo que había permanecido en silencia escuchando atentamente cada una de las propuestas, dijo: -Creo saber dónde ponerla para que nunca la encuentren... Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: -¿Dónde? -La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera que nunca la encontrarán... Todos estuvieron de acuerdo y desde ese entonces ha sido así...


jueves, 17 de marzo de 2016

SERENIDAD, ARMONÍA, EQUILIBRIO



Para esta semana nos planteamos algo que nuestros alumnos pudieran palpar y vivir en primera persona, por ello, tras hablar sobre conceptos como relajación, alivio, serenidad, armonía y equilibrio, les propusimos realizar un ejercicio de relajación progresiva.


Pero, ¿qué es la relajación progresiva?...
Es un método de carácter fisiológico que está orientado hacia el reposo, siendo especialmente útil en los trastornos en los que es necesario un reposo muscular intenso.
El entrenamiento en relajación progresiva favorece una relajación profunda sin apenas esfuerzo, permitiendo establecer un control voluntario de la tensión distensión que llega más allá del logro de la relajación en un momento dado.
Tras el entrenamiento en relajación progresiva, todo el cuerpo percibe una mejoría, una sensación especialmente grata y con la práctica, la sensación se intensifica.

¿Qué se logra?
Con ella, logramos disminuir los estados de ansiedad generalizados, relajar la tensión muscular y facilitar la conciliación del sueño.

¿Cómo se hace?
Este método tiene tres fases:
1. En la primera fase, que denominamos de tensión-relajación, tratamos de tensionar y luego relajar diferentes grupos de músculos en todo el cuerpo, con el fin de que nuestros alumnos aprendieran a reconocer la diferencia que existe entre un estado de tensión y otro de relajación. Esto permite el logro de un estado de relajación muscular que progresivamente se generaliza a todo el cuerpo.
2. La segunda fase consistió en revisar mentalmente los grupos de músculos, comprobando que se habían relajado al máximo.
3. La tercera fase se denomina relajación mental. En ella se debe pensar en una escena agradable y lo más positiva posible o en mantener la mente en blanco. Se trata de relajar la mente a la vez que continúan relajando todo su cuerpo.

¿En qué orden realizamos la relajación?

Posición inicial: Al realizar nuestras sesiones en la Biblioteca del centro, propusimos a nuestros alumnos que se tumbaran sobre las mesas en decúbito supino, y que colocaran sus manos sobre el abdomen, para que se pudieran relajar al máximo posible. Se dieron las siguientes órdenes:


1º FASE: Tensión-relajación.
• Relajación de cara, cuello y hombros con el siguiente orden (repetimos cada ejercicio tres veces con intervalos de descanso de unos segundos).
o Frente: Arruga unos segundos y relaja lentamente.
o Ojos: Abrir ampliamente y cerrar lentamente.
o Nariz: Arrugar unos segundos y relaja lentamente.
o Boca: Sonreír ampliamente, relaja lentamente.
o Lengua: Presionar la lengua contra el paladar, relaja lentamente.
o Mandíbula: Presionar los dientes notando la tensión en los músculos laterales de la cara y en las sienes, relaja lentamente.
o Labios: Arrugar como para dar un beso y relaja lentamente.
o Cuello y nuca: Flexiona hacia atrás, vuelve a la posición inicial. Flexiona hacia adelante, vuelve a la posición inicial lentamente.
o Hombros y cuello: Elevar los hombros presionando contra el cuello, vuelve a la posición inicial lentamente.
• Relajación de brazos y manos. Contraer, sin mover, primero un brazo y luego el otro con el puño apretado, notando la tensión en brazos, antebrazos y manos. Relaja lentamente.
• Relajación de piernas: Estirar primero una pierna y después la otra levantando el pie hacia arriba y notando la tensión en piernas: trasero, muslo, rodilla, pantorrilla y pie. Relaja lentamente.
• Relajación de tórax, abdomen y región lumbar.
o Espalda: Brazos en cruz y llevar codos hacia atrás. Notará la tensión en la parte inferior de la espalda y los hombros.
o Tórax: Inspirar y retener el aire durante unos segundos en los pulmones. Observar la tensión en el pecho. Espirar lentamente.
o Estómago: Tensar estómago, relajar lentamente.
o Cintura: Tensar nalgas y muslos. El trasero se eleva de la silla.

2ª FASE: Repaso.
• Repasa mentalmente cada una de las partes que hemos tensionado y relajado para comprobar que cada parte sigue relajada, relaja aún más cada una de ellas. Nos podemos servir de sensaciones de hormigueo, cosquilleo, ligereza...

3ª FASE: Relajación mental.
• Finalmente piensa en algo agradable, algo que te guste, que sea relajante, una música, un paisaje, etc., o bien deja la mente en blanco.

lunes, 14 de marzo de 2016

TENSIÓN, ESTRÉS, NERVIOS Y ALIVIO


Siguiendo el itinerario marcado en nuestro proyecto, esta semana ha sido el turno de la tensión, el estrés, los nervios y el alivio.
El emocionario nos explica que cuando nos sentimos tensos estamos nerviosos, impacientes y perdemos la calma con facilidad. La tensión nace cuando nos enfrentamos a situaciones que consideramos amenazantes como llegar nuevo a un colegio o estar en medio de una discusión acalorada. Es lo que también conocemos como "estrés".

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El estrés es un mecanismo de defensa natural que nos permite luchar o huir en una situación amenazante. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando nos ayuda a evitar un peligro o cumplir una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar nuestra salud (presión arterial alta, ansiedad, depresión, problemas de la piel, dolores de cabeza, problemas para dormir...).

En este punto, nos paramos a analizar con nuestros alumnos qué consideraban situaciones "amenazantes" y compartieron algunas de las vivencias que han supuesto para ellos cierto grado de tensión o estrés. Uno de los alumnos relató una situación en la que unos chicos amenazaron con pegarle después de que él los provocara. En ese momento, nos paramos a reflexionar con ellos acerca de cómo, en ocasiones, nuestro comportamiento puede añadir más estrés innecesario a nuestras vidas. Para ello utilizamos el siguiente relato:


Después de haber atravesado un camino largo y difícil, un viajero llegó a la entrada del pueblo en el que pasaría los próximos años de su vida. Inquieto sobre la forma de ser de la gente en ese lugar, vio a un viejo que descansaba recostado bajo la sombra de un frondoso árbol y preguntó al viejo sin dudarlo:  "¿Cómo es la gente en este lugar? Es que vengo a vivir aquí y donde yo vivía las personas eran complicadas y agresivas. La arrogancia y la insensibilidad eran el pan de cada día." El anciano, sin mirarlo, respondió: "Aquí la gente es igual." El viejo siguió reposando. El caminante, entonces, prosiguió su camino. Horas después, otro viajero que también llegaba al pueblo, se acercó al anciano y le dijo: "Buenas tardes, señor, disculpe la molestia, yo vengo a vivir a este pueblo y me gustaría saber cómo es la gente, porque donde yo vivía las personas eran atentas, generosas y sencillas." El anciano levantó la cabeza, sonrió y le contestó: "Aquí la gente es igual". Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo: "¿Cómo es posible dar dos respuestas iguales a preguntas tan diferentes?" A lo cual el viejo contestó: "En vez de preguntarte cómo te tratan los que te rodean, mejor pregúntate cómo los tratas tú a ellos. A la larga la gente se termina comportando contigo como tú te comportes con ellos."



A la hora de plantear estrategias para el manejo de los nervios, el estrés o la tensión nuestros alumnos propusieron las siguientes:
  • Respirar profundo, cerrar los ojos e intentar relajarse.
  • Realizar alguna actividad que resulte placentera: escuchar música, dar un paseo...
  • Charlar acerca del problema que nos preocupa con un amigo o persona que nos entienda.
  • Realizar ejercicio físico para descargar la tensión.
  • Establecer prioridades si estamos agobiados por la cantidad de actividades que debemos hacer.
  • Tratar de tener un enfoque positivo sobre la situación. Cambiar nuestra actitud.

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Dada la importancia de los dos últimos puntos, creemos necesario abordarlos con mayor profundidad en las siguientes sesiones y reflexionar en el hecho de que, aunque no todos afrontamos en nuestra vida las mismas exigencias y demandas, también es verdad que ante una misma fuente de estrés y ante las mismas condiciones de vida hay personas que reaccionan de manera diferente a otras. La idea a transmitir es clara: podemos aprender a reaccionar de otra manera.








lunes, 7 de marzo de 2016

APRENDEMOS A DESENFADARNOS


Odio, ira, irritación...en las últimas semanas, hemos trabajado esta serie de emociones de carácter negativo: qué significan, qué diferencias hay entre unas y otras, en qué situaciones las sentimos, qué personas están presentes con mayor asiduidad cuando se producen, circunstancias que las caracterizan...

Nuestros alumnos son cada vez más participativos, dinámicos y sobre todo conscientes de la necesidad de gestionar de forma adecuada estas emociones. Es por ello por lo que les propusimos posibles maneras de "desenfadarnos" ya que nuestras reacciones, a veces, no son las más adecuadas porque estamos enfadados. Lo deseable sería saber expresar las emociones de forma positiva, evitando así conflictos mayores.



Para empezar, recopilamos todas las formas que se nos ocurrían de regular esta emoción negativa:

  • Dejar pasar tiempo: a veces, es bueno contar hasta diez (¡o hasta donde sea necesario!), según el nivel de enfado que tengamos. Depende de cada persona y de cada situación, no hay un tiempo correcto ni incorrecto. A veces, incluso hay que dejar pasar días enteros antes de contestar a la persona que nos ha hecho enfadar. En ocasiones, las cosas no son lo que parecen y debemos tratar de verlas de otra manera u otra perspectiva. Esto nos ayudará a ampliar nuestras miras y a proyectarnos en los demás.

  • Buscar soluciones a nuestros problemas. Si tenemos un problema y tiene solución, hay que buscarla. En muchas ocasiones nos damos por vencidos sin intentar buscar resolución a los mismos. Además, es importante valorar si nos hemos equivocado o no, dado que, equivocándonos, también podemos aprender.

  • Actitud positiva, sentido del humor y optimismo. Las personas optimistas, son las que suelen ver el lado bueno de las cosas. Cuando uno se siente feliz no tiene ganas de fastidiar a nadie. También es bueno aceptar las bromas (nunca los insultos).

  • Respiración y relajación. Si logramos controlar nuestra relajación, nuestro nivel de tensión se reducirá. Para relajarnos, es importante aprender a respirar de forma adecuada. La música es un buen método para conseguirlo.


Estas y otras estrategias fueron analizadas para lograr un mayor control de la ira, el odio y la rabia. Algunas, las fueron proponiendo ellos mismos, otras, fueron consultadas en el libro "Actividades para el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños".


Por otro lado, también clasificamos posibles reacciones a diferentes situaciones en forma de:

  1. Respuestas agresivas: volumen de voz elevado, habla precipitada, interrupciones, insultos, miradas desafiantes...
  2. Respuestas pasivas: volumen de voz bajo, habla poco fluida, postura tensa, relajación corporal, vacilaciones y silencios, mirada baja...
  3. Respuestas asertivas: tranquilidad, habla fluida, relajación corporal, no hay bloqueos ni muletillas, contacto ocular no desafiante...



Finalmente, analizamos las principales consecuencias de nuestras pérdidas de control en cuanto a estas emociones negativas, como son:

  • Rechazo de los demás.

  • Los otros se sienten menospreciados, por lo que pueden llegar a rechazar nuestra compañía. Este rechazo puede producir cada vez más agresividad.

  • Falta de respeto de los demás.

  • Pérdida de la autoestima.

  • No se les rechaza, pero tampoco se les valora: dan lástima.